La evaluación inicial del trauma de carótida debe englobar los aspectos que se han mencionado en el Protocolo de Trauma de Cuello. En el caso particular de la lesión vascular deben tenerse en cuenta los signos que señalan compromiso cerebral, los cuales son susceptibles de recuperación, gracias a diferentes mecanismos fisiológicos de protección cerebral: la existencia del polígono de Willis, que constituye un eficaz mecanismo endógeno de revascularización, mecanismo que opera en 50% de los casos; los factores de autorregulación de la circulación, que son independientes de la presión arterial y del gasto cardíaco, por lo menos en la etapa inicial; la capacidad del cerebro para funcionar normalmente cuando el flujo está por encima de 50 ml/min, ya que los daños funcionales aparecen sólo cuando está entre 10 y 50 ml/min, estado que se conoce con el nombre de "estado de penumbra".