Madrid, 6 jun (EFE) (IMAGEN : NACHO MARTÍN)
La imprenta que vio nacer al Quijote es el único de los enclaves relacionados con Cervantes que se conserva en Madrid: un taller en la calle Atocha por el que pasaron los grandes literatos del siglo XVII y que la Sociedad Cervantina reconstruyó en su empeño por difundir la obra del genio.
"Si hay algún sitio que tiene emoción literaria en Madrid es en el que estamos ahora mismo, porque es donde vio la luz la obra más importante de la literatura española y tal vez de la universal", explica a EFE Luis María Ansón en el antiguo taller del impresor Juan de la Cuesta, donde se alza la sede de la Sociedad Cervantina, de la que es presidente.
En el sótano del imponente edificio hay un pequeño habitáculo con "dos sórdidos ventanucos" -así lo describió Cervantes- donde se ha instalado una réplica exacta de la imprenta, el componedor y las banquetas de la época hasta dejar el espacio tal y como el genio lo vio en el siglo XVII. O casi, porque