Casa real, casa regia o Casa de Su Majestad son denominaciones convencionales de la casa de un rey o soberano de una monarquía hereditaria; en el sentido que engloba al conjunto de su familia (familia real) y servidumbre. También se entiende como la prolongación en el tiempo (antepasados y descendientes) y en el espacio (distintos reinos) de los miembros de esa casa, es decir, la totalidad de una dinastía (dinastía real).
Los servidores personales del rey, ennoblecidos desde la Edad Media con el ejercicio de los oficios de Corte, terminaron generando en el Antiguo Régimen una burocracia cada vez más abundante y compleja (lo que en los Estados contemporáneos es el gobierno y la función pública), que pasó a ser una oportunidad de ascenso social y de prestigio (Iglesia, mar o Casa real).1 La atracción de la aristocracia (que muy a menudo se identificaba con las familias emparentadas, en teoría o de hecho, con la familia real -pares de Francia, grandes de España, lores-) a la corte real terminó por hacer necesario diferenciar entre Casa y Corte del rey (en la Monarquía Hispánica existía la institución denominada Sala de Alcaldes de Casa y Corte).
El conjunto de casas reales de los distintos reinos en el sentido de dinastías, incluyen a las ramas laterales no reinantes, e incluso a los pretendientes a tronos vacantes (en países que han dejado de tener rey -la mayor parte de los países del mundo-), siempre que gocen de algún reconocimiento por parte de alguna de las casas reales, se conoce como realeza.
El apellido que se hace seguir al nombre propio de los miembros de una casa real, y el mismo nombre de ésta, es muy variable: puede ser un apellido familiar (Casa de Estuardo, Casa de Bernadotte, Casa de Osmán, Casa de Saud, Casa Alauí), pero lo más habitual es hacerlo coincidir con el territorio sobre el que se reina o se aspira a reinar (Casa de Borgoña, Casa de Grecia); pero en muchas ocasiones se conserva, por cuestiones de prestigio o tradición, el de otros lugare