Es la cara de la impunidad, representada en la búsqueda de 43 rostros congelados en el tiempo. Son los estudiantes de Ayotzinapa, México, desaparecidos luego de una redada de la policía municipal de Iguala.
Un año después, las familias, compañeros y parte de la sociedad, continúan reclamando su aparición con vida, mientras el Gobierno Federal intenta cerrar el caso, alegando que los estudiantes fueron asesinados y luego incinerados en un basurero local.
La pericia de investigadores independientes y el equipo argentino de antropología forense, rechazan esa teoría.
Una ironía macabra, donde en 2014, desparecen jóvenes que pedían justicia por la masacre de Tlatelolco de 1968. Algunos le llaman “La dictadura perfecta”, pero lo cierto es que México, nunca ha enjuiciado a ningún primer mandatario por delitos de lesa humanidad.