Madrid, 12 jul (efesalud.com). La enfermera y matrona, Rosa Isabel Molina Olías, interviene en el vídeoblog del Consejo General de Enfermería para exponer las ventajas e inconvenientes de la anestesia epidural, una técnica farmacológica que alivia el dolor que sienten todas las mujeres embarazadas cuando están en la fase del alumbramiento desde el inicio de las contracciones reales de parto hasta que se alcancen, más o menos, los ocho centímetros de dilatación del cuello uterino.
"Cuando una mujer va a dar a luz siempre se plantea si lo hará con o sin anestesia epidural, aunque debiera denominarse analgesia epidural, ya que su objetivo es minimizar el dolor y no insensibilizar su cuerpo. Es necesario que las futuras madres puedan mover las piernas, que estén tranquilas y contentas, que puedan sentir las contracciones y colaborar en el parto", señala.
La punción se realiza entre dos vértebras lumbares después de esterilizar la zona y se haya insensibilizado con un anestésico local. El fármaco se inyecta mediante un catéter en el espacio epidural, fuera de la membrana que rodea la espina dorsal y el fluido espinal. Su efecto calmante se nota a los diez o veinte minutos.
Para que una mujer decida parir con anestesia epidural debe estar bien informada sobre sus beneficios y sus riesgos.
Las ventajas:
La gran mayoría de las mujeres alivian su dolor hasta el final del parto, incluso después de finalizar la curación de la episiotomía; por lo tanto llegan más relajadas, lo que sin duda repercute positivamente en el bienestar del feto.
Permite a la madre estar despierta y consciente durante todo el proceso del alumbramiento.
Se mejora la circulación sanguínea y el suministro de oxígeno al bebé.
Afecta de forma muy reducida a las contracciones uterinas. Es poco probable la necesidad de fármacos para estimularlas.
La dilatación es significativamente más corta con analgesia o anestesia epidural en comparación con mujeres que no la reciben.
Hace más fácil la utilización de la ventosa obstétrica y el fórceps en los partos difíciles o complicados.
"Una ventosa es un instrumento que sirve para tirar levemente de la cabecita del bebé y ayudar a la mamá a la expulsión. El fórceps, además, ayuda a girar al bebé cuando está casi fuera, como si lo hicieras con dos cucharas que lo giran y lo extraen tirando suavemente también de su cabecita", describe Rosabel.
No se conocen efectos adversos sobre el feto. Es mínima la cantidad de fármaco y no afecta a la salud del bebé.
En contra de lo que se piensa, el uso de la anestesia epidural no aumenta el riesgo de que el parto acabe en cesárea. Es más, si se necesitara realizar una cesárea durante el parto o te fueran a ligar las trompas posteriormente, te ahorrarías el contratiempo.
La anestesia epidural no afecta a la lactancia materna y no está asociada a dolor de espalda de la madre a largo plazo.
Las desventajas:
La duración de la fase expulsiva del feto suele ser mayor -el reflejo de pujar se debilita-, así como el riesgo de parto instrumental (fórceps, ventosa y espátula). Si fuera un parto instrumental la relajación de la musculatura pélvica, en cambio, lo hace más fácil.
A veces puede darse un descenso en la tensión arterial de la mujer, lo que afectaría al feto al reducirse el fluido sanguíneo a la placenta. Se evita suministrando suero a la madre en todo momento.
Al tener la musculatura pélvica relajada se puede sufrir retención urinaria, que se solucionaría con un sondaje o un catéter para drenar la vejiga.
Puede aparecer fiebre de más de 38ºC., picazón en el cuerpo, más en la cara, y provocar náuseas, aunque es infrecuente.
Para nuestra matrona Rosabel Molina, "puede que no se cumplan las expectativas con respecto al alivio del dolor, incluso que sea necesario repetir la técnica para rebajar su intensidad".
Y como sucede con cualquier técnica médica o farmacológica, existen contraindicaciones. Es competencia absoluta del anestesiólogo valorar los riesgos. Velará en todo momento por su aplicación más efectiva y por la total seguridad de la madre y el futuro bebé.
"Padecer malformaciones en la columna vertebral, trastornos hemorrágicos, tensión arterial baja, tomar medicamentos anticoagulantes, tener afecciones en la piel de la zona lumbar donde se insertará el catéter o un tatuaje en esa parte de la espalda, te pueden dejar sin la analgesia epidural", indica.
Ante cualquier duda, Rosabel Molina asegura que lo más importante es tener plena confianza en el anestesiólogo y en la matrona, "dos profesionales que te ayudarán a dar a luz con todas las garantías sanitarias".
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