La arrogante actitud de Piedad, sus declaraciones, su postura sobreactuada aprobando toda cuanta sandez manifiesta Hugo Rafael en contra de nuestro país y su defensa soterrada y disimulada de las acciones de la guerrilla, demuestra claramente el contubernio que existe entre estos dos personajes.
Con el ambiente tan polarizado en nuestro país son muchas las voces de rechazo en contra de Piedad. Solo basta preguntarle al tendero de la esquina por la senadora para que sin pensarlo le recuerden la madrecita a doña Piedad.
Es más, muchos dicen que su carrera política en Colombia terminó y que es mejor que vaya solicitando la residencia en la hermana República Bolivariana de Venezuela para que de una vez por todas ponga el huevo en el país vecino.