Paisaje índigo, casi monocromo en el que el agua se manifiesta en casi todas sus formas, es vapor, nube, nieve, hielo. Transforma al terreno, viste a los volcanes, se adueña del cielo. Jorge Obregón pinta y habita en el paisaje, siente su clima y con arrojo artístico cambia el color para hacerlo mítico, para eternizarlo.
Nuevamente agradezco su apoyo y quedo pendiente de su confirmación de recibido.