En Estados Unidos, antes de la llegada de los líderes del G-20 a Pittsburgh, en Pennsylvania, la ciudad ya estaba tomada por la policía y grupos antisistema que protestaban por la cumbre. Con mensajes por altavoz en español y en inglés la policía informaba a estos manifestantes que su protesta no estaba autorizada. Unos 500 activistas recorrieron algunas calles de Pittsburg gritando contra el capitalismo y provocando altercados. La policía cargó contra ellos. Hubo lanzamiento de gases lacrimógenos, coches y escaparates destrozados y varios detenidos.