Pese al juego de apariencias, hubo partido. Se esperaba una narración placentera, un partido marcado por la anécdota y el disfraz, pero algunos, sobre todo los locales, salieron respondones. La fiesta se prometía inmensa y la crónica señaló un ambiente en el que algunos encontraron, de nuevo, su lugar en la orla. Ganaron importancia y se sintieron en la alfombra roja.