Su testimonio dejó a España sin respiración
Rompió el silencio, y lo pagó con la vida. Su ex marido la quemó viva dos semanas después. Ese día se despidió de su hijo Fran de manera distinta...
Su asesino tenía fácil acceso a ella, un juez la obligaba a compartir vivienda con él. Ana lo había denunciado varias veces pero la sociedad y la justicia le dieron la espalda.
El verdugo fue condenado a 17 años de prisión. Ana orantes marcó un antes y un después, destapó la lacra, activó la maquinaria judicial aunque no paró los asesinatos
Su familia le rinde hoy homenaje con una misa. A ella y a las otras mil asesinadas después por la violencia machista