La corrida atmosférica hoy se percibe en portugal como una masa grisácea que lo engulle y destruye todo. Últimamente los aerosoles que caen son tantos y tan cruentos que todo se emponzoña con una saña sádica que el límite de tolerancia de los zombis, o humanos inconscientes, ha subido de manera catastrófica. Los illuminatis que saben esto están frotándose las manos sabedores de que los seres humanos están cada día más al borde de la muerte de su conciencia crítica.