El viernes se cumplen 50 años de la aprobación del REF en medio del desinterés más llamativo de la sociedad canaria. No es culpa suya, hasta el momento ha sido más el juego de empresarios concernidos y políticos complacientes que una herramienta válida para nuestro progreso y bienestar. Lo podemos cambiar, para ello habrá que empezar preocupándose por qué es en realidad el REF y de dónde viene