Ante la constante devaluación del peso argentino, decenas de miles de uruguayos atraviesan a diario los puentes ubicados en tres puntos de la frontera fluvial de más de 800 km que separa a los dos países para aprovechar los bienes y servicios mucho más baratos al oeste del río Uruguay. El bolsillo de quienes cruzan, agradecido. La economía uruguaya, no tanto.