La conferencia Lennart Meri ha sido el escenario de un mensaje de la OTAN a Rusia. El comandante estonio Andrus Merilo enfatizó la disposición de la alianza para destruir cualquier formación de ataque ruso, buscando disuadir al presidente Vladimir Putin de expandir su ofensiva. Además el nuevo embajador de EE.UU. Ante la OTAN, Matthew g. Whitaker, confirmó que el país norteamericano no abandonará a sus aliados. Aunque se reducirá el número de tropas estadounidenses en Europa, la alianza busca fortalecerse pidiendo a los miembros que aumenten su gasto en defensa al 5% del PIB. A pesar de la reafirmación del apoyo de Washington, persiste la preocupación para estos países. Fuentes de inteligencia advierten que Rusia no ha abandonado sus objetivos. En respuesta, la OTAN adopta una nueva estrategia: "en caso de agresión rusa, hay que ganar la primera batalla", afirmó Merilo, con el objetivo de destruir formaciones rusas en su propio suelo.