Pacientes renales realizaron una huelga de hambre en la plaza 24 de septiembre, exigiendo atención digna y el pago a clínicas privadas para continuar con su tratamiento. Relatan vivir al límite, gastando más de lo que tienen y despidiéndose de sus hijos sin garantías de volver. Denuncian el cierre de centros y el abandono del sistema de salud.
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