La misa en honor al aniversario de la muerte del dictador Francisco Franco volvió a reunir, una vez más, a cientos de simpatizantes franquistas. Más de 250 personas acudieron anoche a la tradicional ceremonia organizada cada año por la familia del dictador, un acto que continúa generando polémica y rechazo social.
Durante la concentración, dos activistas de Femen irrumpieron con el torso desnudo para protestar contra la celebración religiosa y denunciar la persistencia de símbolos y homenajes franquistas en pleno siglo XXI. Su aparición buscaba visibilizar el rechazo al legado del régimen y llamar la atención sobre la necesidad de avanzar hacia una memoria democrática plena.
Sin embargo, varios asistentes reaccionaron de manera agresiva. Según las imágenes y testimonios, algunos congregados llegaron a manosear los pechos de las activistas mientras las increpaban, intentando acallarlas y expulsarlas del lugar. Pese al incidente, las protestantes mantuvieron su mensaje contra los actos de exaltación franquista.
La escena reabre el debate sobre la presencia pública de actos de homenaje a Franco y el papel de colectivos como Femen en la denuncia de estas celebraciones. Cada año, la misa por el dictador vuelve a situar el foco en la necesidad de reflexionar sobre memoria histórica, derechos civiles y libertad de expresión en España.