La liberación de un número significativo de presos políticos en Venezuela, entre ellos al menos cinco ciudadanos españoles, se ha convertido en la primera gran consecuencia política tras la operación militar de Estados Unidos que debilitó a la cúpula del régimen chavista y abrió una etapa de transición controlada a distancia por Delcy y Jorge Rodríguez. La medida marca un punto de inflexión en la crisis venezolana y responde, en gran parte, a la presión directa de Washington.
Durante el inicio de la nueva legislatura en el Palacio de Miraflores, la presidenta encargada presentó las excarcelaciones como una iniciativa propia. Sin embargo, el anuncio llegó apenas un día después de que Donald Trump advirtiera públicamente sobre el inminente cierre del Helicoide, la cárcel de Caracas conocida internacionalmente como centro de detención y torturas de la policía política del régimen. Este mensaje aceleró un proceso que ya estaba en marcha por exigencias diplomáticas.
El Gobierno español, encabezado por Pedro Sánchez, había anticipado avances semanas atrás, cuando el presidente se reunió con familiares de varios de los españoles detenidos. Entre los liberados figuran los turistas vascos Andrés Martínez Adasme y José María Basoa, el marinero canario Miguel Moreno Dapena y el valenciano Ernesto Gorbe. A ellos se suma la hispanovenezolana Rocío San Miguel, recluida durante casi dos años en el Helicoide. Según fuentes oficiales, también se ha confirmado la excarcelación de Sofía Sahagún, quien compartía prisión con San Miguel.
Esta liberación de presos políticos en Venezuela refuerza el papel de la presión internacional y abre un nuevo escenario en la relación entre Caracas, Washington y Madrid.