Varios estamentos de las fuerzas de seguridad iraníes cerraron filas este sábado para reafirmar su respaldo total a la República Islámica frente a la expansión de las protestas provocadas por la grave carestía económica, que en los últimos días han derivado en movilizaciones abiertamente antigubernamentales. Pese al bloqueo casi total de las telecomunicaciones impuesto por las autoridades desde el jueves, miles de ciudadanos volvieron a salir a las calles durante la noche del viernes, con concentraciones multitudinarias en grandes ciudades del país, desafiando las restricciones y la presencia policial.
Ante este escenario, la Guardia Revolucionaria, el cuerpo militar más poderoso de Irán y con mayor influencia que el propio ejército regular, acusó a “terroristas” de infiltrarse en las manifestaciones para provocar disturbios y causar la muerte de civiles. Sin aportar pruebas ni identificar a los supuestos responsables, la institución difundió un comunicado leído en todas las emisoras estatales en el que advirtió de que la seguridad de la República Islámica constituye una “línea roja” que no permitirá ser traspasada. Asimismo, señaló que la prolongación de la situación actual resulta inaceptable.
En la misma línea, el ejército iraní emitió un comunicado de respaldo al régimen, mientras que el ministro de Defensa, Amir Hatami, fue más allá al acusar directamente a Israel de apoyar a “grupos terroristas” con el objetivo de desestabilizar el país y perturbar la seguridad pública.