El régimen iraní ha endurecido drásticamente su postura frente a la ola de protestas que sacude el país, lanzando una campaña para vincular el malestar social con su reciente conflicto bélico con Israel. El ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, ha calificado a los manifestantes de "terroristas" y asegura que las movilizaciones son una estrategia para dar a Estados Unidos e Israel una excusa para intervenir militarmente en el territorio.