"Sentí que volví a nacer". Con estas palabras resume su experiencia Noelia, una de las supervivientes del trágico accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, Córdoba. Noelia, quien viajaba en el vagón 8 del convoy siniestrado, relata que en el momento del impacto cerró los ojos con el temor de no volver a abrirlos jamás. Aunque físicamente solo presenta moratones y contusiones, las secuelas emocionales son profundas; recuerda con nitidez las imágenes de los pasajeros heridos y el pánico generalizado en los instantes posteriores al choque, asegurando que su salvación ha sido un auténtico "milagro".