Sánchez y Puente al límite por el accidente de Adamuz: palos de ciego para evitar su responsabilidad

ESdiario 2026-01-21

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Pedro Sánchez y Óscar Puente están nerviosos. El accidente de 2 trenes de alta velocidad en Adamuz les pone contra las cuerdas. Por eso se dedican más a tomar decisiones que les salven a ellos que en ayudar a las víctimas. De ahí el espectáculo bochornoso con la línea Madrid-Barcelona. En pocas horas el Gobierno decidió reducir la velocidad máxima en 150 km de esas vías a solo 160 km por hora, luego se desdijo y suprimió la limitación para minutos después volver a implantarla. No nos han explicado por qué decidieron limitar la velocidad, qué pasa o pasaba en esa vía. En teorías son las vibraciones y anomalías denunciadas por el sindicato de Maquinistas (SEMAF) en mayo pasado, cuando Adif las ignoró. Ahora las tienen en cuenta porque se quieren curar en salud, es decir, porque están pensando en ellos mismos, no en las víctimas. Es algo marca de la casa del sanchismo: eludir su responsabilidad y echar balones fuera.
Sánchez no quiere que se sepa la verdad, porque la verdad apunta a un culpable: Adif, el ministerio, el Gobierno. Porque la verdad es que los trenes Iryo y Renfe se han chocado contra el Gobierno, contra su ineficacia, contra su falta de presupuestos, contra su desidia, contra su corrupción. Se han chocado contra Óscar Puente. El ministro está malherido, pero ni se plantea dimitir. Mazón tampoco se lo planteaba hace un año cuando era un cadáver político que seguía en pie a duras penas.
El Gobierno nos dice que va a investigar a conciencia lo ocurrido. Lo malo es que se va a investigar a sí mismo. Y que las conclusiones, advierten, pueden tardar un año. Como el apagón, como en el caso de Paco Salazar. Dejar morir el caso enterrado en el olvido, echándole paladas de tiempo encima.
El problema es que van listos, permítanme la expresión, si creen que este asunto lo pueden guardar en un cajón, si piensan que 40 y tantos muertos y decenas de heridos se olvidan. Ni la prensa ni la oposición ni las propias víctimas y sus familias van a permitir que eso suceda. Puente y Sánchez van a tener que dar muchas explicaciones.
Viendo lo que pasó en la dana, probablemente lo mejor sería que el ministro asumiera ya la responsabilidad que le toca, dimitiendo. Probablemente así mitigaría la onda expansiva y recortaría la agonía. Pero en el sanchismo hay una norma: no dimitir. La culpa siempre es de otro.

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