Después de un cuarto de siglo, miembros activos o retirados de las fuerzas militares de Colombia han admitido formalmente su participación y responsabilidad en uno de los capítulos más violentos y simbólicos de la historia del paramilitarismo en el país. Esta confesión, realizada probablemente en el marco de procesos judiciales o de la Jurisdicción Especial para la Paz, marca un punto de inflexión en el esclarecimiento de la verdad sobre la colaboración, coordinación y acciones conjuntas entre sectores del Estado y grupos paramilitares. teleSUR