Óscar Puente, ministro de Transportes, comparece esta mañana en el Senado para explicar los accidentes ferroviarios ocurridos en Adamuz (Córdoba) y en la red de Rodalies. En total, estos sucesos han dejado 46 víctimas mortales. El más grave se produjo a última hora del domingo 19 de enero, cuando un tren Iryo descarriló y posteriormente colisionó con un Alvia de Renfe. El otro accidente provocó la muerte de un maquinista entre las localidades de Gelida y Sant Sadurní d'Anoia.
Durante los diez días posteriores, la gestión informativa del ministro ha generado polémica. Puente ha reconocido que, aunque se comprometió a comparecer tantas veces como fuera necesario, ha tenido que corregir datos en varias ocasiones. Según explicó, la información sobre el accidente ha ido evolucionando y su intención ha sido comunicar lo que conocía en cada momento, manteniendo su compromiso con la verdad pese a los errores.
Antes de presentar un extenso informe sobre las obras de renovación del corredor Madrid-Andalucía, donde ocurrió el siniestro principal, señaló que todavía no dispone de todos los detalles. En estos días, el ministro desmintió inicialmente que la investigación se centrara en la rotura del carril, aunque después admitió que era una posibilidad. También aseguró que el tramo estaba totalmente renovado, pese a que incluía materiales con décadas de diferencia, y facilitó fechas incorrectas sobre revisiones clave, errores que posteriormente reconoció públicamente.