En un contexto marcado por la peor campaña de persecución contra los inmigrantes latinos que se recuerda en Estados Unidos, la música en español logró un hito histórico en los premios Grammy. El protagonista fue Bad Bunny, cantante puertorriqueño y uno de los fenómenos globales más influyentes de la industria musical, quien rompió una barrera inédita en la gala.
Su álbum Debí tirar más fotos, grabado íntegramente en español, se llevó el premio a mejor álbum del año, convirtiéndose en el primero en lengua castellana en obtener este reconocimiento. El galardón fue entregado como el último premio de la noche, subrayando la magnitud del logro y su impacto simbólico dentro y fuera de la música.
El triunfo de Bad Bunny no solo representa un éxito artístico, sino también un mensaje cultural poderoso en un momento de alta tensión social y política para la comunidad latina en Estados Unidos. En medio de discursos de exclusión y políticas restrictivas, un artista hispano celebró la diversidad lingüística y cultural desde el escenario más importante de la música internacional.
Con este premio, Bad Bunny reafirma su lugar en la historia de los Grammy y consolida al español como una lengua capaz de liderar la música global.