En la última edición de los Grammy, Justin Bieber volvió a ser el centro de todas las miradas gracias a una actuación que combinó música y marketing. Durante la interpretación de su tema Yukon, perteneciente a su reciente álbum Swag, el cantante pasó de su elegante traje de chaqueta a cantar en calzoncillos morados sobre el escenario.
Este gesto, que podría parecer una simple provocación, es en realidad parte de una estrategia publicitaria bien calculada. Los calzoncillos que Bieber mostró pertenecen a su propia marca de ropa, Skylrk, y el artista los utilizó para generar atención mediática y promocionar su línea de moda entre sus millones de seguidores.
La actuación se convirtió en uno de los momentos más comentados de la noche, demostrando cómo la música y el marketing pueden fusionarse en un espectáculo en vivo. En redes sociales, los fanáticos no tardaron en reaccionar, compartiendo imágenes y memes del momento, mientras que la marca Skylrk recibió un impulso considerable en visibilidad y ventas.
Con esta maniobra, Justin Bieber confirma que no solo domina el escenario musical, sino también el arte de convertir cada aparición pública en un impacto mediático global.