Cuarenta y seis vidas truncadas y un silencio criminal que cae desde arriba como una losa.
Mientras las familias entierran a los suyos, el poder miente, posa y huye hacia delante. Se protegen entre ellos, se lavan las manos con excusas técnicas y palabras vacías. No hay asunción de culpa. No hay vergüenza.
En tierra y en mar, en los juzgados y en los hospitales, maquinistas, jueces, agricultores, marineros, médicos gritan “socorro”. No se lo piden al Gobierno, se lo piden al pueblo. Y, sin embargo, el pueblo sigue mirando a otro lado.
Por eso hay que recordar a los 46.
Por eso hay que recordar a los “237” de la Dana.
Porque ellos ya no pueden hablar.
Porque nadie va a venir a salvarnos.
Nunca lo hizo.
Solo el pueblo salva al pueblo.
Esta historia incómoda, necesaria y urgente se emite en RTBE Televisión, a través de Curiosidades en Rede. Verlo es un acto de memoria y responsabilidad.