Para algunos un monumento, para otros un símbolo del terrorismo. ¿La casa en la que Osama Bin Laden fue asesinado la noche del 1º de mayo en una operación comando de las fuerzas especiales de Estados Unidos, será destruida? Eso se preguntan los cientos de visitantes que concurren a diario a la fortaleza en la que se escondía en jefe de Al Qaida en Abbottabad, Pakistán.