"Los cuervos son ingeniosos", dijo Frank Mutschmann, un veterinario de Berlín que recolectó y analizó a los especímenes en el estanque de Hamburgo. "Aprenden rápido viendo a otros cuervos cómo retiran los hígados". Analizando las heridas, Mutschmann dijo, parecería que un pájaro picotea al sapo entre el pecho del anfibio y su cavidad abdominal, por lo que el animal se infla como mecanismo de defensa. Pero como el hígado ya no está y hay un agujero en el cuerpo del sapo, los vasos sanguíneos y los pulmones explotan y otros organos salen despedidos, dijo.