María Jesús Montero vuelve a ser protagonista en el funeral por las 45 víctimas del accidente ferroviario de Adamuz. Su actitud y gestos durante la ceremonia religiosa en Huelva han generado polémica y críticas en un acto marcado por el dolor, la ausencia de Pedro Sánchez y el contraste con la sobriedad mostrada por los Reyes. Una jornada de luto que acaba convertida en controversia política.